Cómo cambiar de marcha sin embrague

Conducir un automóvil implica que, en algunas circunstancias, sepas realizar algunas prácticas que no son la norma, pero que deben aplicarse solo donde existe una necesidad real. Una de estas maniobras es la intercambio del equipo sin usar el embrague. Se trata de un dispositivo con el que se alinean las revoluciones del motor con las de la caja de cambios; precisamente por eso hay un punto en el que las revoluciones de la caja de cambios y del motor coinciden y, por tanto, es posible cambiar de marcha sin pisar el pedal del embrague. Se reitera que no es una práctica a seguir habitualmente sino sólo si se dan las condiciones.

No usar el embrague se puede justificar por ejemplo cuando se rompe o se quema. Usar esta práctica especialmente con vehículos modernos puede arruinar los delicados mecanismos de los sincronizadores o el dentado de los engranajes en los más antiguos. Otra cosa que puede parecer trivial es que el cambio de marcha sin embrague solo se puede hacer desde la primera marcha hacia arriba: no es concebible imaginar arrancar el vehículo en primera sin usar el embrague. Existiría el riesgo de un arranque de cohete o de que el automóvil se apagara inmediatamente sin encender.

El cambio sin embrague requiere que el conductor del vehículo aprenda a escuchar y reconocer dónde se encuentran engranajeses decir, reconocer el ruido producido por el motor en los diferentes cambios. Esto significa que hay un momento en que los diferentes engranajes no se empujan entre sí, el motor está inerte y se puede cambiar de engranaje. Por ejemplo, si se engrana la segunda marcha a una velocidad de 20 km/ha aproximadamente 2000 revoluciones del motor, será posible cambiar desde la primera marcha sin la ayuda del embrague si se dan ambas condiciones.

El cambio de marcha, cuando se puede hacer sin embrague, debe hacerse rápidamente para evitar el ruido del rayado de los engranajes Además, cambiar de marcha es mucho más fácil cuesta arriba que bajar de marcha. Esto se debe a que en el segundo caso hay que llevar el motor a un número bajo de revoluciones, pasar el intercambio en punto muerto, pise el acelerador y luego cambie a la marcha más baja. Esta técnica es propia de los coches deportivos o de los que participan en rallies y se puede realizar, con mayor sencillez, en motos.

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